Frases para el Día de las Madres
Mayo 7, 2009 por Juan Morales Agüero
El corazón de una madre es un abismo en cuyo fondo encontrarás siempre refugio y comprensión. (Honoré de Balzac)
Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres. (Sófocles)
El amor de una madre es la energía que hace al hombre conseguir lo imposible. (Marion Garretty)
Una madre es la persona que cuando ve que solo quedan cuatro trozos de carne para cinco comensales, es la primera en decir que nunca le ha gustado la carne. (G. Marx)
Un hombre quiere a su amor más que a nadie, a sus hijos mejor que a nadie, pero a su madre más tiempo que a nadie. (Guderien)
Dios no podía estar en todas partes a la vez, y por eso creó a las madres. (Shiavio)
Madre, eres la única persona inconcicional. Si te rechazo, me perdonas. Si me equivoco, me acoges. Si me desprecian, me abres una puerta. Si estoy feliz, lo celebras conmigo. Si estoy triste, no sonríes hasta alegrarme. (Bogart)
Una madre es capaz de dar todo sin recibir nada; de querer con todo su corazón sin esperar nada a cambio; de invertir en un proyecto sin medir su rentabilidad. (Churchill)
Una madre continúa teniendo confianza absoluta en sus hijos cuando todos los demás la han perdido. (Boni)
No cree el hombre en la muerte hasta que su madre se le va definitivamente de entre los brazos. (José Martí)

Jamás encontrarás ternura mejor, más profunda, más desinteresada ni más verdadera que la de una madre. (Honoré de Balzac)
Maravillas hay en el universo; pero la obra maestra de la creación es el corazón materno. (Bersot)
Una madre perdona siempre, no importan las razones: ha venido al mundo precisamente para eso. (A. Dumas)
Quien quiere a su madre no puede ser malo. (Musset)
El corazón materno es el único capital que nunca quiebra y con el cual se puede contar todo el tiempo. (Montegazza)
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JUAN MORALES AGÜERO
(LAS TUNAS, CUBA)
Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana (2009). Licenciado en Periodismo por la Universidad de Oriente (1993). Graduado en Educación Física y Deportes (1976). Profesor universitario adjunto de Comunicación Social. Premio de la Ciudad en Periodismo (1996). Diplomado en el Instituto Internacional de Periodismo de La Habana (1999). Cobertura periodística en la República de Guatemala (2002). Ganador de varios concursos provinciales y nacionales. Corresponsal en Las Tunas del periódico Juventud Rebelde. Autor del libro POSTALES TUNERAS, publicado por la Editorial Sanlope en 2005 y reeditado por el propio sello en 2009.






Francisca Agüero Mayo era su nombre. Pero eso casi nadie lo sabía. Para sus vecinos, familiares y amigos ella fue siempre, sencillamente, Paquita. Nació el 28 de agosto de 1926 en el tunero barrio de El Oriente. Sin embargo, casi toda su existencia transcurrió en Manatí, a donde fue a residir cuando se casó con mi padre el 4 de diciembre de 1954. Nieta del coronel mambí Calixto Agüero y Agüero, en su personalidad convivieron el carácter y la ternura. Se pasó toda la vida haciendo el bien a los demás y sacrificándose por su familia. Hipertensa crónica con récord personal de presión máxima de 280 mmHg, murió de un colosal infarto cardíaco el 14 de julio de 1996. Cuando desapareció ya nada volvió a ser igual. Incluso las orquídeas del patio que ella cultivaba con devoción de naturalista marchitaron sus corolas. Aunque nunca se lo dije -me remuerde a veces no haberlo hecho alguna vez- a mi madre le debo todo lo bueno que me ha ocurrido, que no ha sido poco. Jamás querré con similar intensidad. Nunca se borrará de mi memoria su rostro venerable. El almanaque no tiene un día -¡un solo día!- en que yo no la recuerde.