Daniel Santos en Chaparra
Marzo 31, 2012 por Juan Morales Agüero
El cantante puertorriqueño Daniel Santos gozó de inusitada popularidad en Cuba entre los años 40 y 50 del pasado siglo. Solía presentarse, además de en La Habana, en plazas del interior del país. Por esa etapa efectuó una actuación (foto) en el cine Poliatema, del municipio tunero de Chaparra. Según Omar Villafruela, historiador de esa comarca, los lugareños pudieron apreciar entonces las dotes vocales de quien llegaría a ser una de las figuras más queridas del pentagrama musical criollo. En aquella ocasión, y según me contó un testigo presencial, tan pronto terminó de cantar, Daniel abandonó el escenario y compartió copas con un grupo de admiradores hasta bien entrada la madrugada. Su singular voz hizo célebres varios boleros y guarachas, compuestos por sus autores especialmente para él. En 1941, muchos boricuas fueron enviados por el ejército de los Estados Unidos a combatir en la Segunda Guerra Mundial. Daniel grabó en ese contexto uno de sus grandes éxitos: Despedida, de la inspiración de su ilustre compatriota don Pedro Flores. La canción cuenta la historia de un recluta que tuvo que dejar atrás a su novia y a su madre enferma para ir a pelear. Conocido por los motes de El inquieto anacobero y El Jefe, estuvo radicado en nuestro país por más de un decenio. Según sus biografos, Daniel compuso y grabó una canción titulada Sierra Maestra y se la envió a Fidel Castro a las montañas orientales. Gustó tanto que devendría luego La Marcha del 26 de Julio. Las transmisiones de la entonces clandestina Radio Rebelde se iniciaban con sus acordes. Daniel Santos murió en su rancho de Ocala, Florida, el 27 de noviembre de 1992. Sus familiares y amigos le dieron sepultura en el cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis, en el Viejo San Juan, en su entrañable Puerto Rico, cerca de las tumbas de Pedro Flores y del caudillo nacionalista Pedro Albizu Campos.
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JUAN MORALES AGÜERO
(LAS TUNAS, CUBA)
Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana (2009). Licenciado en Periodismo por la Universidad de Oriente (1993). Graduado en Educación Física y Deportes (1976). Profesor universitario adjunto de Comunicación Social. Premio de la Ciudad en Periodismo (1996). Diplomado en el Instituto Internacional de Periodismo de La Habana (1999). Cobertura periodística en la República de Guatemala (2002). Ganador de varios concursos provinciales y nacionales. Corresponsal en Las Tunas del periódico Juventud Rebelde. Autor del libro POSTALES TUNERAS, publicado por la Editorial Sanlope en 2005 y reeditado por el propio sello en 2009.





Francisca Agüero Mayo era su nombre. Pero eso casi nadie lo sabía. Para sus vecinos, familiares y amigos ella fue siempre, sencillamente, Paquita. Nació el 28 de agosto de 1926 en el tunero barrio de El Oriente. Sin embargo, casi toda su existencia transcurrió en Manatí, a donde fue a residir cuando se casó con mi padre el 4 de diciembre de 1954. Nieta del coronel mambí Calixto Agüero y Agüero, en su personalidad convivieron el carácter y la ternura. Se pasó toda la vida haciendo el bien a los demás y sacrificándose por su familia. Hipertensa crónica con récord personal de presión máxima de 280 mmHg, murió de un colosal infarto cardíaco el 14 de julio de 1996. Cuando desapareció ya nada volvió a ser igual. Incluso las orquídeas del patio que ella cultivaba con devoción de naturalista marchitaron sus corolas. Aunque nunca se lo dije -me remuerde a veces no haberlo hecho alguna vez- a mi madre le debo todo lo bueno que me ha ocurrido, que no ha sido poco. Jamás querré con similar intensidad. Nunca se borrará de mi memoria su rostro venerable. El almanaque no tiene un día -¡un solo día!- en que yo no la recuerde.



